jueves, 26 de abril de 2018

Preguntas que debe responder y medidas que debe adoptar el Consejero de Cultura



COMUNICADO DE LA PLATAFORMA “LA FILMOTECA SE QUEDA”

“Los daños son menores: estamos haciendo un análisis de la situación y en cuanto podamos daremos detalles”, ha declarado el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, acerca del daño causado a parte de los libros de la Filmoteca de Andalucía que se encontraban en el C3A.
La videoteca y la biblioteca de la Filmoteca (estamos hablando de 18.000 películas y 13.000 libros) se trasladaron al C3A en diciembre de 2016 por decisión personal de Rosa Aguilar, consejera de Cultura entonces. Un tercio de estos libros se distribuyó en las estanterías disponibles en el C3A. El resto, contenidos en 250 cajas, se almacenó, sobre palés, en un sótano de este mismo edificio.
En septiembre de 2017 el director artístico del C3A, Álvaro Rodríguez Fominaya, indicó a los responsables de la Filmoteca que tenía necesidad del sótano donde se encontraban los libros y, en consecuencia, dispuso el traslado de las 250 cajas a otro sótano. Allí se depositaron directamente sobre el suelo. Los empleados de la Filmoteca advirtieron a su gerente sobre la improcedencia del almacenaje en este nuevo sótano, puesto que en el mismo se ubicaban dos depósitos de gasoil destinados a cubrir las necesidades de calefacción y refrigeración del C3A.
El gerente de la Filmoteca, en reunión celebrada poco después con el director general de Innovación Cultural y del Libro de la Consejería de Cultura, Antonio José Lucas, le informó sobre estas peligrosas condiciones en el almacenaje de los libros. Ante la muda estupefacción del director general al conocer la noticia, Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y responsable administrativo del C3A, también presente en la reunión, argumentó que sus técnicos avalaban ese traslado y garantizaban la preservación de los libros, a pesar de su convivencia con los depósitos de gasoil. Tras esta reunión, en la que igualmente estuvo presente Álvaro Rodríguez Fominaya, la Consejería de Cultura no adoptó ninguna medida ni decisión que modificara y corrigiera la situación.
El resto es conocido. Tras una operación de mantenimiento de las maquinarias del C3A, se produjo un vertido de gasoil que afectó, como no podía ser menos, a los libros.
El consejero de Cultura dice que están “haciendo un análisis de la situación”. Pero olvida informar a los ciudadanos sobre el emprendimiento de las correspondientes depuraciones de responsabilidad de cuantos han incurrido en esta desafortunada chapuza. Cualquier servidor público tiene la obligación ineludible de velar por el patrimonio que es de todos y aquel que, por negligencia, por desdén, por pereza o por mala voluntad, no haya cumplido escrupulosamente con este deber, debe ser sancionado o dimitido. Si el número de libros afectados es mayor o menor es anecdótico. El peligro potencial, y real desgraciadamente, en que durante meses se ha encontrado este fondo documental especializado, exige otro tipo de reparación política y ética.
Se nos ocurren varias preguntas: ¿Cómo Álvaro Rodríguez Fominaya puede compatibilizar almacenaje de fondos bibliográficos junto a depósitos de gasoil?, ¿Donde adquirió tamaña ciencia metodológica?, ¿Cómo interpretar el silencio y la falta de acción de Antonio Jesús Lucas cuando tiene noticias de este hecho? ¿Abulia personal o marca de la casa?, ¿Qué técnicos pintorescos rodean a Juan Antonio Álvarez Reyes?, ¿Aplica estos criterios en la preservación de los fondos del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo?
Estas preguntas son las que tendría que haberse formulado el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, si verdaderamente dispone de la honorabilidad exigible a un cargo público y la rigurosa sensibilidad de un público servidor de la comunidad. Y, tras ellas, adoptar las medidas disciplinarias correspondientes
La plataforma ciudadana “La Filmoteca se queda” ha pedido insistentemente en cuantos  encuentros políticos ha celebrado (con Rosa Aguilar, con el delegado provincial en Córdoba de la Consejería de Cultura, con los representantes políticos del Ayuntamiento de Córdoba...), así como en cuantos comunicados ha ido informando a la opinión pública sobre sus gestiones, la devolución de esos fondos de videoteca y biblioteca a la sede de la Filmoteca de Andalucía en Medina y Corella, por entender que era allí donde encontraban su lógica rentabilidad social y la coherencia de su existencia, por considerar que era allí donde su consulta y conservación estaban garantizados. Pero la absurda decisión que Rosa Aguilar adoptó en su momento, no corregida pese a nuestras demandas, nos ha llevado a esta situación.    

sábado, 14 de abril de 2018

ENCARTES21 solicita al Ayuntamiento información sobre la instalación de palcos en la vía pública durante la "Semana Santa"


La asociación cultural Encartes21 ha remitido un escrito a la Delegación de Seguridad Ciudadana y Vía Pública del Ayuntamiento de Córdoba,  solicitando información sobre la resolución administrativa municipal autorizando la instalación efímera de palcos en los espacios públicos de Ronda de Isasa, Plaza del Triunfo, calle Torrijos, calle Cardenal Herrero y calle Magistral González Francés de la ciudad de Córdoba, durante los días transcurridos entre el 25 de marzo al 1 de abril de 2018, con motivo de la “Semana Santa”.
En el escrito, se requiere asimismo el nombre y la cualificación profesional de los redactores del proyecto técnico para la instalación de los palcos, así como de los firmantes del certificado final de dichas obras, en el que quede asumida la responsabilidad penal ante posibles deficiencias o fallos de la instalación. En ese sentido, recaba también el nombre de la compañía con la que se contrató el seguro colectivo de accidentes obligatorio a que se refiere la disposición transitoria primera de la Ley 13/1999, de 15 de diciembre, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de Andalucía.

Encartes21 solicita además información sobre el cumplimiento de las medidas cautelares y específicas en lo que se refiere a la seguridad, la accesibilidad y la protección contra incendios, al ubicarse el espacio público utilizado para la instalación de los mencionados palcos en el entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba, edificio incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, y declarado con su entorno Patrimonio de la Humanidad.
Todo ello,  en cumplimiento de lo que establece Ley 13/1999. Hay que tener en cuenta-dice la Ley y recoge en su escrito Encartes21- que “uno de los aspectos más importantes de los espectáculos públicos y de las actividades recreativas es el que se refiere a las condiciones técnicas de los recintos, locales, establecimientos o instalaciones destinadas a albergar la realización y desarrollo de estas actividades”. Por eso se exige la “concesión de las autorizaciones administrativas de los recintos, locales, establecimientos e instalaciones de pública concurrencia, con primacía, en todo caso, de la exigencia de condiciones técnicas idóneas de seguridad y salubridad de éstos, así como la evitación de ruidos y molestias que puedan originar su desarrollo en aquéllos”. 

 Y hay que tener en cuenta asimismo que, como establece el punto 2 del artículo 1 de las disposiciones generales, “a los efectos de la citada Ley, se entiende por espectáculo público toda función o distracción que se ofrezca públicamente para la diversión o contemplación intelectual y que se dirija a atraer la atención de los espectadores” y que a su vez, y como determina el punto 3 de dicho artículo, “la presente Ley será de aplicación a los espectáculos o actividades recreativas que se celebren o practiquen, independientemente de su titularidad, en establecimientos públicos, aún cuando éstos se encuentren situados en espacios abiertos, en la vía pública, en zonas marítimo-terrestres o portuarias, o en cualesquiera otras zonas de dominio público”.